Quisiera una hoja en blanco

cape-town-9Todo empezó en la playa, con amigos durante el mundial del 2014 en Rincón del Mar, un lugar mágico en el que viví mis vacaciones desde muy niña, en Sucre, al noroccidente de Colombia. En una noche de rones bajo un cielo estrellado, mi esposo Francesco, quien cumpliría 40 años en noviembre de ese mismo año, se lamentó de tener toda su vida escrita. “Ya no tenemos hojas en blanco”, dijo. “Cuando conocí a Catalina mochileando en México en el 96, todo estaba por escribir. Hoy todo está escrito. Escogí mi profesión, se lo que me gusta, soy papá, lo seré por siempre, vivo en Colombia, me va bien, me gusta mi trabajo, así que aquí seguiré…”

Sus palabras fueron ruido en mis oídos y sin ni siquiera pensarlo reaccioné. “¡Vámonos! De nosotros dependen las hojas en blanco.” Y ese mismo día empezamos juntos a soñar. Yo sí que estaba cómoda. Soy de familia paisa, numerosa y apegada. Vivimos casi todos en Medellín y compartimos hobbies, negocios e ideas de cambio social. Mi madre ha sido fundamental en la crianza de mi hijo Tommaso, de 6 años y una de mis más grandes satisfacciones es haber podido desarrollarme profesionalmente y al mismo tiempo ser muy buena mamá. Tengo un trabajo soñado que me hace feliz. Y aunque crecí en Bogotá y viví muchos años por fuera, hice muy buenos amigos en Medellín. Sí, yo estaba cómoda, realmente cómoda en mi vida feliz.

Sentir que mi esposo se quejaba de no tener hojas en blanco me despertó. Sentí que la vida me pedía alas y una vez más mi mente inició a recorrer el mundo y sus mil posibilidades. Por esos días la lucha de Alejo mi primo y amigo del alma contra un agresivo cancer se hacía más y más dolorosa. Pero él con su eterna sonrisa se encargó de darle sentido a su enfermedad y entonces su experiencia se convirtió en mensaje y enseñanza: presente, presente, presente, esto es lo único que existe y por eso tenemos que vivir y sentir al máximo cada segundo de nuestra existencia.

¿Para dónde nos vamos? Lo más obvio fue apostarle a volver a estudiar. Los dos somos inquietos intelectualmente así que aun creyendo que nos iríamos en 2-3 años buscamos opciones en Harvard y MIT. Nos aceptaron, nos alegramos y transcurrieron días haciendo cuentas, analizando opciones e imaginando como sería nuestra vida allí. Aunque la opción era atractiva para ambos, hubo una voz interna que nos habló, la voz del alma que a veces negamos cuando va en contra del deber ser. No queríamos seguir un libreto, lo que queríamos era una experiencia de vida enriquecedora, en familia, un viaje hacia lo desconocido en lugar de un título o un reconocimiento que poco aporta para ser feliz.

Recuerdo muy bien ese Domingo en que sacamos el mapa del mundo y armamos a manera de juego una tabla con puntos por variables que eran importantes para Francesco para Tommaso y para mi. Entre las ciudades finalistas estaban  Mumbai, Río, New York, Paris, Trieste y Cape Town. Y aquí estamos, treinta de diciembre de 2015, llegando a Sur Africa para vivir una experiencia que nos saque de la zona de comfort. ¡Un salto al vacío! Llegamos con muchas hojas en blanco, con ganas de vida, de nutrir el alma, la mente y el corazón. Trabajamos más de un año para lograrlo. No fue fácil pero hoy me siento más viva que nunca y en honor a Alejo dispongo mi alma para recibir con amor y absoluta apertura lo que este país y su gente me quiera ofrecer.

Haremos un año sabático como investigadores adscritos al African Center for Cities de la Universidad de Cape Town para estudiar temas urbanos, de prevención de violencia, paz y reconciliación. Queremos documentar nuestros aprendizajes en un blog que hemos llamado “Desdelsur” ya que otro motivo para elegir a Sur Africa fue nuestra creencia de que las grandes innovaciones en desarrollo se están gestando en el hemisferio sur.

Hoy, escribiendo desde un plano más personal agradezco lo aprendido en esta etapa que termina y me preparo para esta nueva experiencia en donde quiero volver a ser niña y escribir hojas en blanco que inician con este blog: “UBUNTU”. Ubuntu es una palabra que proviene de las lenguas zulú y xhosa que puede traducirse como “humanidad hacia otros” o “yo soy porque nosotros somos”. Cuando descubrí esta palabra sentí que era una señal. UBUNTU representa lo que me mueve en el mundo y los sueños que he perseguido desde muy chica en mi vida personal y profesional. Por esto lo elijo como el título de mi blog. Lo escribo sobretodo para mi misma, para detener el tiempo y nunca olvidar. Lo escribo para mi hijo, para mis padres y mis hermanos y para amigos presentes y futuros que como yo disfrutan la idea de alimentarse de la experiencia del otro. Lo escribo para nunca morir.